Un estudio de Romanos 15
▪ Por Michael Morrison
Él comparte su plan para visitar Jerusalén con una
ofrenda de los gentiles para dársela a los creyentes judíos.
El fuerte debe ayudar el débil
En el capítulo 14, Pablo explicó que los cristianos que son
fuertes en la fe, creen que todo es limpio y por lo tanto
puede comerse. Aquellos que son débiles en la fe son cautos
sobre su dieta y observan ciertos días como especiales. Esta
diferencia de opinión era un problema serio en las iglesias
romanas, lo que motivó a Pablo tomar una porción considerable
de su carta para tratar ese tema. Los cristianos cautos no
deben condenar a los más permisivos, y aquellos que se sientan
libres no deben ser causa para que el débil peque
presionándolo a hacer cosas que su conciencia no permite
todavía.
Los fuertes en la fe debemos apoyar a los débiles,
en vez de hacer lo que nos agrada. (15:1). Las
personas que están seguras de su salvación en Cristo necesitan
ser tolerantes de los errores doctrinales que otros tienen. Su
fe ya es débil; nosotros no debemos desafiarlos más de lo que
puedan tolerar. Pablo enseñó que todas las comidas son
limpias, pero él a veces refrenó su libertad (1 Corintios
8:13; 9:20).
Pablo entonces da un principio general: Cada uno
debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de
edificarlo. (v. 2). Él usa a Jesucristo como el
modelo que nosotros debemos seguir: Porque Cristo no se agradó
asimismo. Pablo se apoya citando el Salmo 69:9, un salmo
mesiánico: Como está escrito: “los insultos de
aquellos que lo te insultan han caído en mí” (v. 3).
Cristo estaba deseoso de aceptar la persecución, así que el
fuerte debe estar deseoso de aceptar un poco de
inconvenientes.
Algunas personas podrían preguntarse por qué Pablo está
usando el Antiguo Testamento. Él ya lo había usado docenas de
veces, pero ahora explica: De hecho, todo lo que se
escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de
que, alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener
nuestra esperanza. (v. 4).
Pablo separa dos lecciones que podemos deducir del Antiguo
Testamento: la paciencia y el estímulo. Necesitamos soportar
las dificultades, y Dios es fiel a nosotros.
Gentiles que alaban a Dios
Pablo incluye una breve oración: Que el Dios que
infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en
armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, para que con un
solo corazón y a una sola voz glorifiquen al Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo. (vv. 5-6). Es decir, puede
Dios darnos la actitud de servicio que lleve a rendir culto
juntos.
Pablo concluye: Por tanto, acéptense mutuamente,
así como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de
Dios. (v. 7). Así como Jesús se despojó de sus
privilegios para servirnos, nosotros debemos estar deseosos en
dejar alguno de los nuestros, para que las personas alaben a
Dios. La conciliación con Dios debe llevarnos hacia la
conciliación con otras personas.
Les digo que Cristo se hizo servidor de los judíos
para demostrar la fidelidad de Dios, a fin de confirmar las
promesas hechas a los patriarcas.
(15:8). Pablo menciona esto
debido a la situación en Roma: Él está pidiendo al fuerte
(principalmente los gentiles) refrenar su libertad para con el
débil (principalmente los judíos). Él empieza a defender su
ministerio a los gentiles.
¿Por qué Cristo sirvió a los judíos? Pablo explica:
Les digo que Cristo se hizo servidor de los judíos
para demostrar la fidelidad de Dios, a fin de confirmar las
promesas hechas a los patriarcas, y para que los gentiles
glorifiquen a Dios por su compasión, como está escrito: "Por
eso te alabaré entre las naciones; cantaré himnos a tu
nombre". (vv. 8-9).
Sólo a través de Cristo se puede perdonar y por ello se
pueden recibir las bendiciones patriarcales. Pero el propósito
de Cristo se extiende también más allá de los descendientes
físicos de Abraham. El quiere traer a los gentiles a la gloria
de Dios.
Pablo ahora presenta una serie de profecías del Antiguo
Testamento sobre Gentiles que se unen a los judíos para rendir
culto a Dios. Él empieza con el Salmo 18:49: Por
consiguiente yo lo alabaré entre los gentiles; yo cantaré los
himnos a su nombre. Entonces él mueve a los gentiles
a que respondan a las buenas noticias: Regocíjense,
ustedes gentiles, con su pueblo (Romanos 15:10;
Deuteronomio 32:43).
Entonces los Gentiles se unen en la alabanza:
Alaben al Señor, todos ustedes gentiles, y canten
alabanzas a él, todos ustedes pueblo (v. 11;
Salmos117:1).
Pablo concluye citando Isaías 11:10, mostrando que
las alabanza vienen a través de las naciones aceptando al
Mesías, el descendiente de David e Isaí: A su vez, Isaías
afirma: "Brotará la raíz de Isaí, el que se levantará
para gobernar a las naciones; en él los pueblos pondrán su
esperanza". (v. 12).
Entonces Pablo da otra oración corta, una bendición para
los creyentes de todas partes: Que el Dios de la
esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen
en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu
Santo (v. 13). A través de la fe en Cristo, nosotros
tenemos una enorme esperanza.
El ministerio de Pablo a los
gentiles
Con tacto, Pablo explica por qué escribió a la iglesia
romana: Por mi parte, hermanos míos, estoy seguro de
que ustedes mismos rebosan de bondad, abundan en conocimiento
y están capacitados para instruirse unos a otros Sin embargo,
les he escrito con mucha franqueza sobre algunos asuntos, como
para refrescarles la memoria. Me he atrevido a hacerlo por
causa de la gracia que Dios me dio para ser ministro de Cristo
Jesús a los gentiles. Yo tengo el deber sacerdotal de
proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los gentiles
lleguen a ser una ofrenda aceptable a Dios, santificada por el
Espíritu Santo. (vv 14-16).
Desde que Cristo señaló a Pablo para servir a los Gentiles, se
sentía que podía recordarles los principios básicos cristianos
que pudiera ayudar a tratar con las diferencias doctrinales
que ellos tenían.
Yo tengo el deber sacerdotal de proclamar el
evangelio de Dios, a fin de que los gentiles lleguen a ser una
ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu
Santo. (v. 16).
Pablo usa términos especiales aquí para llamar a su misión un
trabajo de culto. Él es celoso en esta misión: Por
consiguiente yo me glorío en Cristo Jesús en mi servicio a
Dios. Por tanto, mi servicio a Dios es para mí motivo de
orgullo en Cristo Jesús. No me atreveré a hablar de nada sino
de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para que los
gentiles lleguen a obedecer a Dios. Lo ha hecho con palabras y
obras, (Romanos
15:17-18). Pablo está dando crédito a Dios, no a él.
Los resultados del ministerio de Pablo pueden verse en el
hecho que los gentiles están obedeciendo a Dios. Esto no
significa que guarden la circuncisión, las leyes de comida o
sábados. Los gentiles son considerados obedientes sin guardar
tales leyes.
¿Cómo Cristo ha logrado este resultado a través de Pablo?
Por el poder de señales y maravillas, a través del
poder del Espíritu de Dios (v. 19). Aunque en Hechos
se describen varios milagros hechos a través de Pablo, Pablo
raramente los menciona. Sus lectores lo siguieron a él no por
los milagros, sino en humildad y en perdurables dificultades.
Así que, habiendo comenzado en Jerusalén, he
completado la proclamación del evangelio de Cristo por todas
partes, hasta la región de Iliria [Albania
moderna], yo he proclamado el evangelio de Cristo
totalmente (v. 19). Pablo no predicó en cada ciudad,
pero en cada sitio donde predicó, proclamó todo el evangelio.
Predicó en pocas ciudades, y después de que él se fue, sus
creyentes podrían tomar el evangelio para llevarlo a los
pueblos circundantes.
En efecto, mi propósito ha sido predicar el
evangelio donde Cristo no sea conocido, para no edificar sobre
fundamento ajeno. (v. 20). En
algún punto de su vida Pablo decidió que su misión era ir a
nuevas áreas.
Él vio en su trabajo como un cumplimiento de Isaías 52:15:
“como está escrito: Los que nunca habían recibido
noticia de él, lo verán; y entenderán los que no habían oído
hablar de él. "Este trabajo es lo que muchas veces me ha
impedido ir a visitarlos”.
(vv. 21-22). Este versículo no se aplica
a cada misionero, pero describe lo que Pablo estuvo haciendo.
Aunque Pablo había querido visitar Roma más antes, había
una necesidad mayor para predicar el evangelio en Asia Menor y
Grecia. Ahora, Pablo pone la mirada más lejos hacia el oeste
en España y que le dará una oportunidad de visitar Roma. Pero
él tenía una misión más importante que hacer primero.
Los planes de viaje de
Pablo
Las escrituras griegas mencionaban a menudo el viaje que el
escritor planeaba, y esta carta también lo hace. Pablo empieza
con una exageración casi cómica: Pero ahora que ya no
me queda un lugar dónde trabajar en estas regiones, y como
desde hace muchos años anhelo verlos, tengo planes de
visitarlos cuando vaya rumbo a España. Espero que, después de
que haya disfrutado de la compañía de ustedes por algún
tiempo, me ayuden a continuar el viaje.
(vv 23-24).
Pablo nunca viviría el tiempo suficiente para llevar el
evangelio a todo el imperio, así que quiso hacer un gran salto
hacia el oeste. Él no sólo decidió ir a Roma, también invitó a
que apoyen su misión. Quizás incluso para proveerse con
algunos asistentes.
Pero otros planes eran más inmediatos, las iglesias en
Grecia estaban enviando una ofrenda a los creyentes en Judea.
Pablo les había instado a que lo hicieran, porque él sentía
que era muy importante enviar esta muestra de unidad de los
gentiles a los judíos. Por ahora, voy a Jerusalén para
llevar ayuda a los hermanos, ya que Macedonia y Acaya tuvieron
a bien hacer una colecta para los hermanos pobres de
Jerusalén. Lo hicieron de buena voluntad, aunque en realidad
era su obligación hacerlo. Porque si los gentiles han
participado de las bendiciones espirituales de los judíos,
están en deuda con ellos para servirles con las bendiciones
materiales. (vv. 25-27).
Los cristianos griegos tenían una deuda que pagar. ¿Pero
qué podían hacer los cristianos romanos? Era demasiado tarde
para ellos en participar de la ofrenda que se enviaba a
Jerusalén. Pablo está indicando que los cristianos gentiles en
Roma deben ayudar a los cristianos judíos en Roma. Pablo
quiere paz entre los judíos y gentiles, en donde se
encuentren; sea en Roma o en Jerusalén.
Así que, una vez que yo haya cumplido esta tarea y
entregado en sus manos este fruto, saldré para España y de
paso los visitaré a ustedes. Sé que, cuando los visite, iré
con la abundante bendición de Cristo.
(vv. 28-29). Pablo vio esta ofrenda como
un símbolo de fruto espiritual producido por el evangelio dado
a los gentiles.
El mensaje que él quiso enviar a la iglesia de Jerusalén
era este: "Vean cuantos gentiles están alabando a Dios ahora,
debido a la misión que ustedes empezaron. Ellos están
agradecidos que su Mesías también es Mesías de ellos, y como
las Escrituras predijeron (Isa. 60:5; 66:20), ellos están
enviando las ofrendas a Jerusalén como los primeros frutos que
se ofrece para santificar el resto de la cosecha de los
gentiles".
Pablo estaba seguro que después de que él había entregado
esta ofrenda, Cristo bendeciría su misión en Roma y España. Él
les pide que lo ayuden en su misión difícil, orando por él:
Les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y
por el amor del Espíritu, que se unan conmigo en esta lucha y
que oren a Dios por mí. Pídanle que me libre de caer en manos
de los incrédulos que están en Judea, y que los hermanos de
Jerusalén reciban bien la ayuda que les llevo. (vv
30-31).
Como en Hechos 21 confirma, la parte más peligrosa del
viaje no era el viaje en sí, sino los judíos desobedientes (un
contraste irónico del gentil obediente). Pablo no asumió que
los creyentes se alegrarían de verlo, incluso, dijo en
la oración, que acepten la ofrenda que él estaba trayendo.
Algunos no quisieron aceptar el hecho que los gentiles estén
ahora en la familia de fe.
Y después de la ofrenda, Pablo quiso orar por ellos;
De este modo, por la voluntad de Dios, llegaré a
ustedes con alegría y podré descansar entre ustedes por algún
tiempo. El Dios de paz sea con todos ustedes. Amén.
(vv 32-33). Pablo concluye con una
bendición de paz que las iglesias romanas necesitaban. Él dice
"amén", pero no se despide todavía.
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