Ginebra, 18
de abril. Con un culto de comunión celebrado en el
histórico Auditorio de Juan Calvino, en el que predicó
Clifton Kirkpatrick, presidente de la Alianza
Reformada Mundial (ARM), y una recepción ofrecida por
la Iglesia Protestante de Ginebra (EPG), culminó este
día la primera consulta internacional con vistas a
preparar la conmemoración de los 500 años del
nacimiento del reformador francés en 2009. En la
inauguración, además de Kirkpatrick, estuvo presente
también Setri Nyomi, secretario general de la
ARM, organismo
copatrocinador de la consulta, junto con la Federación
de Iglesias Protestantes Suizas, la Facultad de
Teología de la Universidad de Ginebra y el Centro John
Knox, sede del evento. La consulta, realizada durante
cuatro días, comenzó con la discusión del documento
“¿Quién fue y quién es Calvino?: interpretaciones
recientes”, del doctor Eberhard Busch, de la
Universidad de Gottingen, enviado con anticipación a
los más de 50 participantes. El profesor Busch, último
asistente del famoso teólogo Karl Barth estuvo
presente en la reunión. La coordinación general estuvo
a cargo del doctor Lukas Vischer.

Los conferencistas fueron los profesores Christian
Link (Bochum, Alemania), Emidio Campi (Zürich, Suiza),
Herman J. Selderhuis (Apeldoorn, Holanda) y Dirk Smit
(Stellenbosch, Sudáfrica). Los temas expuestos fueron:
la afirmación de la libertad y el discipulado radical;
el concepto calviniano de la Iglesia; Calvino como
teólogo bíblico; y los aspectos éticos de la teología
del reformador. Algunos temas polémicos fueron, por
ejemplo, el concepto de la Iglesia como madre y
escuela, expuesto por Campi, así como la necesidad de
que las iglesias que reivindican el legado calviniano
reconozcan las consecuencias, tanto positivas como
negativas, de la aplicación de algunas ideas del
reformador que vivió en Ginebra desde 1539 hasta su
muerte, luego de una primera estancia de un par de
años, inmediatamente posterior a la redacción de su
obra más famosa, la Institución de la Religión
Cristiana, en 1536.
La presentación del profesor Smit resultó impactante,
pues se refirió, casi de manera autobiográfica a lo
sucedido en su país durante la época del apartheid
y a cómo reaccionaron las iglesias reformadas. Su
amplio texto, aderezado con citas pertinentes de
Calvino y varios teólogos sudafricanos, proyectó lo
sucedido en Sudáfrica hacia los nuevos desafíos que
enfrentan las iglesias.
Las reacciones estuvieron a cargo de Serene Jones (Yale,
EU), Eva-Maria Faber (Chur, Suiza), Seong-Won Park
(Corea del Sur) y François. Dermange (Ginebra).
Además, se presentaron panoramas sobre esta
celebración en los diversos países representados,
alrededor de 17. Por América Latina, estuvieron
representados Argentina, Brasil y México, en la
persona de Germán Zijlstra, secretario general de la
Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de
América Latina (AIPRAL), Eduardo Galasso Faria,
profesor del Seminario Teológico de São Paulo, de la
Iglesia Presbiteriana Independiente, Odair Pedroso
Mateus, secretario ejecutivo del Departamento de
Teología y Ecumenismo de la ARM,
y Leopoldo Cervantes-Ortiz, de la Iglesia
Nacional Presbiteriana de México.
Con base en las conferencias principales, el
intercambio en grupos (cuatro) giró alrededor del
siguiente planteamiento: “Dada la variedad de
contextos, ¿cómo celebrar el legado de Calvino?”, a
partir del cual se expresaron diversos acercamientos a
la contradictoria figura de Calvino y se sugirieron
diversas actividades a realizarse en varios países
desde ahora y sobre todo en 2009. Asimismo, en las
pausas fue posible llevar a cabo un amplio intercambio
de ideas y proyectos.
Particularmente intenso fue el debate sobre los
aspectos éticos del pensamiento calviniano, sobre todo
a la luz de los desafíos de la globalización. En ese
sentido, llamó poderosamente la atención la forma en
que expusieron la comprensión y práctica del
calvinismo en países como Corea del Sur, China y los
latinoamericanos. También fue relevante la discusión
acerca de las nuevas condiciones en que debe
interpretarse la vocación calviniana de ayuda a los
refugiados y perseguidos, sobre todo ante la actual
situación ocasionada por las migraciones en todo el
mundo, además del diálogo interreligioso.
Entre las iniciativas planteadas por el grupo
encargado, destacó la iniciativa de abrir un sitio web
que concentre la información acerca de todas las
celebraciones, así como la posibilidad de que los
diferentes comités nacionales y locales compartan todo
lo relativo a sus actividades.
La parte final de la consulta consistió en la
redacción de un documento que amplió lo expuesto por
el doctor Vischer en otro documento de trabajo, pues
en la versión definitiva, luego de una introducción
cuyo tono fue el centro de otra intensa discusión,
dado que se consideró necesario señalar que, debido a
que Calvino ha suscitado apasionadas interpretaciones,
favorables y desfavorables.
Luego de advertir sobre algunas imágenes
estereotipadas de Calvino en relación, por ejemplo,
con el surgimiento del capitalismo o de la doble
predestinación, el documento afirma:
Calvino no
fue un santo y cualquier intento por llevar a cabo un
retrato idealizado está condenado a fracasar.
Reconocemos que su respuesta a los conflictos en
Ginebra pudo ser áspera y que su papel en la ejecución
de Servet fue, asimismo, más que dudosa. Aun contra el
patrón de sus propias convicciones, falló en momentos
decisivos. Su uso del lenguaje contra los adversarios
teológicos hace muy difícil la lectura de algunos de
sus escritos. Como reflejo de la relevancia de su
herencia, asumimos que ciertos aspectos de su
enseñanza no son pertinentes ya y no pueden
mantenerse. Pero, desde nuestro punto de vista,
Calvino permanece como un testigo sobresaliente del
mensaje cristiano y demanda ser escuchado
cuidadosamente en la actualidad.
Por todo lo
anterior, se amplió a ocho los puntos específicos de
la declaración: partiendo del compromiso calviniano de
la proclamación de la gloria de Dios y de su
determinación de colocar a Jesucristo en el centro del
pensamiento y la acción, además del fuerte énfasis en
la obra del Espíritu Santo en la creación y la
salvación, los siguientes tres puntos subrayan el
compromiso del reformador con las Escrituras, su
determinación de que la gloria de Dios sea no sólo
celebrada sino testificada en todas las áreas de la
vida y que su insistencia en la voluntad divina de que
el florecimiento de su creación sea una medida
constante del compromiso humano con la naturaleza.
Los dos puntos finales enfatizan la creencia de
Calvino en que la Iglesia es llamada a discernir y
practicar su relación con los poderes del mundo de una
manera profética y que el convencimiento calviniano
acerca de la unidad de la Iglesia bien puede servir
como punto de partida para avanzar en la concreción de
esfuerzo ecuménicos que busquen superar el
divisionismo eclesiástico y así afirmar la
credibilidad del Evangelio en el mundo así como la
fidelidad de la misión y la vida de la Iglesia.
El documento concluye con resúmenes elaborados por
participantes de 11 países desde su particular
perspectiva.
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